Manzana llena, pera y plátano,
grosella... Todo esto habla en la boca
de la vida y la muerte... Yo presiento...
Leedlo en el rostro de un niño
al saborearlas. Esto viene de lejos.
¿No se torna lentamente inefable en vuestra boca?
Donde habían antes palabras, fluyen ahora hallazgos
liberados de la pulpa con sorpresa.
Atreveos a decir lo que llamáis manzana.
Esta dulzura, emergiendo ligera en el sabor,
sólo se condensa para hacerse
clara, despierta y transparente,
ambigua, solar, terrena, aquende:
Oh experiencia, contacto, dicha... ¡gigantesca!
(traducción de Otto Dörr Zegers)
quiero que me cojan
Hace 3 semanas
